martes, agosto 26, 2008

El tropero

.
Tropero arreando ganado pasando frente al CDR de Mal Abrigo

Entre los oficios de nuestro gaucho estaba el de tropero o arriero, que se remonta a la época colonial y consistía en trasladar a caballo las tropas de ganado a través de los campos, para lo cual se requería un profundo conocimiento de las pasturas, aguadas, pasos de ríos y arroyos, del clima y todos los secretos del entorno rural.
Promediando la segunda mitad del siglo XIX se destacaba el arreo de las tropas hacia los Corrales de Abasto en la Barra del Santa Lucía, hoy pueblo Santiago Vázquez, desplazándose más tarde hacia la zona de la Tablada -también en el departamento de Montevideo- hasta donde eran llevadas miles de reses que provenían de todas partes del país.
Otro tiempo, otra realidad rural perdida para siempre.
Por esa época el alambrado transformó la vida del tropero, que lo obligó a adaptar su rumbo por caminos que le achicaban su libertad y le imponían rutas muchas veces desconocidas para él.
Por suerte los locales de ferias ganaderas que pululan por toda nuestra campaña, aunque también hoy en retroceso, han sido los sitios que han perdurado hasta el presente y que han hecho que el tropero siga siendo parte del paisaje rural, montado en su ágil caballo con su clásico grito de “opa..opa” u otros sonidos onomatopéyicos que le ayudan a conducir el ganado en orden hacia su destino.
El poncho, grueso en invierno para soportar las lluvias o fríos invernales y fino en verano para aliviar los calores estivales, es su atuendo clásico, amén de contar en su apero con todo lo necesario para el camino, donde se destaca como uno de los elementos propios la infaltable caldera chata o “caldera de tropero” para calentar agua y aprontar el mate, que se acomoda mejor en la “maleta” que la clásica redonda que todos conocemos.
En fin, el tropero ha sabido esquivar el tiempo, y aunque ya no se ven como antes, porque otros medios de trasporte también han llegado para competir con él, aún transitan por nuestros caminos polvorientos de nuestra campaña casi tan libres como en el pasado.
Y si la tirada es larga seguro que lo hallaremos en algún paso de algún arroyo o río “churrasqueando” a la sombra de los árboles, mientras descansa su caballo y el ganado pasta manso muy cerquita ante la atenta mirada de su infaltable perro que lo acompañaba y le ayudaba a mantener el grupo del ganado bien unido.
Ojalá no te pierdas nunca, ojalá sigas pasando tan campante frente al CDR de Mal Abrigo y por todos los caminos de esta Patria que va dejando y olvidando el pasado para siempre.Miremos más al adentro, y no tanto al afuera, porque si queremos hablar de desarrollo tenemos que comenzar a conocernos a nosotros mismos.

Daniel Bentancor

Director de los Centros de Desarrollo Regional - "Pirí Inchalá"


Fuente

http://www.desarrolloregional.org.uy/

.

martes, junio 17, 2008

Vivir la Calle??


Me he preguntado varias veces a lo largo de estos días… en que estamos fallando?, que semilla estamos sembrando?, que cuestión básica se nos está escapando de las manos y no estamos pudiendo ver?...

El martes un grupo de (caramba, me cuesta ponerles nombre)… torturó, humilló, lastimó y se burló de Alfredo, un sin techo que alternaba su dormir entre la plaza Guernica y el Hospital de Clínicas. Ese día había elegido la soledad y fue víctima de una violencia irracional… Hoy viernes, Jorge, otro uruguayo en situación de vulnerabilidad total y que también es un sin techo, charla conmigo sobre lo que le ocurrió a Alfredo. Siente miedo y mucha tristeza… como tantos otros… Y me dice también que "se está portando bien" para poder seguir entrando al refugio. Pienso entonces que significante nuevo se le agrega al refugio… y como dar a quienes no ingresan a los mismos ese significante de protección…

Me acuerdo cuando gestionamos la brigada de calle y en la ficha de registro que elaboramos incluimos la pregunta de ¿a qué le tenés miedo viviendo en la calle? Saben que fue lo más sentido (fundamentalmente para quienes estaban recientemente en esa situación y para los más veteranos): el miedo a los demás, a dormirse y ser atacados… esa sensación de peligro al cerrar los ojos…, de ahí el juntarse en los parques acompañados por perros que los protejan… o en el puente Sarmiento, de ahí a dormir en la biblioteca o en el BPS…

Allá por los años 1993 al 1995 y según estadísticas del Banco de Datos de CINEP y de Justicia y Paz (Colombia), se cometieron 583 asesinatos de personas en situación de calle, motivados por grupos que pregonan la denominada "limpieza social". En el mismo país, y durante el período enero 2001 a marzo del 2002, y también víctimas de los mismos grupos ("los rayas" como los denominan los sin techo de ese país) asesinan a 407 personas, hieren a 126, torturan a 12, amenazan a 63 y desaparecen 25 personas.

No es de Colombia, ni de Argentina, ni de España, ni de EEUU, es de ahora y es un uruguayo… y deseo con todo mi corazón que quienes atacaron a Alfredo, no sean emergentes de más uruguayos…

Intentemos pensar nuestra praxis entre todos…

Lic. Ma. del Carmen Gómez